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Por Nochebuena, por mi cumpleaños o por mi santo, ya que nuestro nombre es el mismo, en las fechas señaladas, me llama siempre mi tía. La única, por ser la última de todos ellos. Su voz suena cantarina, con el timbre característico de los habitantes de ese enclave valenciano arrimado a Teruel en el que pareciera que todo el mundo tiene una capacidad pulmonar sobresaliente. Como para soltarse de pronto y cantar una jota. La dicción es la marca de

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