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Carles Puigdemont y Esquerra Republicana exhibieron ayer en sendos cónclaves sus profundas diferencias, a cuatro días de la constitución del Parlament, sobre cómo afrontar la legislatura. El expresident consideró, en un mensaje desde Bruselas a su partido, el PDeCAT, que sería un “fraude democrático” que se obstaculice su eventual investidura. Con esa posición, desoyó a Marta Rovira, número dos de ERC, que poco

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