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“La homosexualidad es como cualquier otra enfermedad mental, como la depresión, la ansiedad o la bipolaridad. Se puede curar… Fíese de mí, déjelo aquí, quedará en buenas manos”. Con estas palabras, el psiquiatra convenció a la madre de Wen Qi (nombre supuesto) para que dejara a su hijo en su clínica. Para este joven gay chino comenzaba un largo calvario de tratamientos para “sanarlo” y convertirlo en

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