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Nacer en un hogar rico o pobre marca la vida incluso en aspectos que, aparentemente, nada tienen que ver con el dinero. A menudo, los niños con menos recursos desarrollan peor y más tarde la motricidad y el lenguaje, según varios estudios. Detrás de esto parece estar, entre otras variantes, una que sale gratis: el juego y la comunicación con sus padres en los 36 primeros meses de vida.

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