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El narcotraficante Laureano Oubiña ha vuelto a Galicia después de saldar sus deudas con la justicia, aunque su nombre sigue siendo un recuerdo lacerante para muchas familias que sufrieron en sus carnes el azote de la droga. No le será tan fácil saldar cuentas con la sociedad a la que vuelve y tampoco da muestras de arrepentimiento. La cárcel fue su domicilio durante dos décadas. Ha salido como el transportista de hachís más castigado en

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